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Tratamiento de Adicción a la Comida

Comer es una necesidad básica que nos permite mantener nuestras funciones vitales, y por tanto no podemos carecer de ello. Eso es un hecho básico. Pero existe una diferencia entre aquellos que comen por placer y necesidad, y aquellas personas cuya vida gira en torno a la comida. La diferencia muchas veces radica en el tipo de comida que es el objeto de deseo de la persona, y sobre todo en la forma de esta ingesta, siendo ansiosa, impulsiva, en forma de atracones. Eta misma forma de ingesta deja patente que lo que se busca no es el disfrute propio de ese sabor, o de esa comida, sino en muchas ocasiones la consecuencia psicológica que puede tener un consumo de azúcar muy elevado. Recordemos que la adicción del azúcar es una de las más extendidas en el mundo, pero que a su vez cuenta con numerosas enfermedades asociadas. 

Adicción a la comida

Los adictos a la comida han desarrollado un placer o bienestar mayor en su cerebro en respuesta a ciertos alimentos, pudiendo llegar incluso a desarrollar tolerancia, necesitando cada vez más comida para sentirse satisfechos, lo cual provoca en la mayoría de los casos a largo plazo, problemas de obesidad y otras enfermedades adicionales, como diabetes, problemas cardio respiratorios, hipertensión o hipercolesterolemia, o dolor crónico. No obstante, siguen comiendo a pesar del aumento de peso o las relaciones dañadas, pues se ven incapaces de controlar el deseo de comer. 

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Características de la adicción a la comida

Las personas con un problema con la comida suelen ocultar el hábito de comer, comen incluso cuando no tienen hambre o cuando ya se han saciado, se sienten culpables por lo que comen o cuánto comen, y pasan mucho tiempo pensando qué van a comer, pues la comida alivia el estrés, además de provocar la sensación de poder manejar mejor los estados emocionales desagradables. También puede aparecer algunos tipos de trastornos de la conducta alimentaria como puede ser la anorexia y la bulimia, o la vigorexia, todas ellas dirigidas a compensar la culpabilidad provocada por la falta de autocontrol.

La complicación de este trastorno radica por lo tanto en que no es suficiente ni posible una abstinencia que garantice un mayor ajuste de la persona, sino que hay que reeducar su relación con la comida, con su propia ansiedad, con la tolerancia que tiene a posponer el disfrute y por supuesto el control de impulsos. Por todo ello se hace fundamental el contar con una ayuda psicológica, ya que además es muy habitual que exista otro trastorno subyacente ya sea depresión, trastornos relacionados con la ansiedad, o de la conducta alimentaria como compensación.