Historia del tabaquismo

El tabaco es una planta de origen americano de la familia de las solanáceas, de raíz fibrosa, tallo de cinco a doce centímetros, velloso y con médula blanca; hojas alternas, grandes, lanceoladas y glutinosas; flores en racimo, con el cáliz tubular y fruto en cápsula cónica con muchas semillas menudas. Toda la planta tiene olor fuerte y narcotizante.

Hacer historia del tabaco es en cierto modo hacer historia del hombre.

 Es intentar descubrir comportamientos, actitudes y creencias que se crean, se alteran o se modifican en torno a algo que hoy más que un hábito se ha convertido en una necesidad.

La aparición del tabaco en Europa fue fruto de un hecho histórico: los viajes de Colón al Nuevo Mundo. En la interacción entre dos culturas que se encontraron, el tabaco fue uno de los elementos culturales que el nuevo continente nos legó y Europa adoptó. Los indígenas del Caribe fumaban el tabaco valiéndose de una pipa llamada tobago (vocablo de lengua haitiana), de donde deriva el nombre de la planta.

Historia del tabaquismo

El término tabaco aparece como un concepto cargado de connotaciones míticas y religiosas a la vez que terapéuticas. Así, el mascar hojas de tabaco o tomas unas ahumadas (Historia General y Natural de las Indias, Gonzalo Fernández de Oviedo 1478-1557) tenía significados distintos: al mismo tiempo que acompañaba ritos de iniciación reales, santificaba y auguraba satisfactorias campañas bélicas o poseía poderes mágicos para Mayas o Aztecas, se le atribuía también poderosos efectos curativos y desinfectantes.

En 1619 apareció el primer tratado escrito por un boticario cordobés sobre virtudes y propiedades del tabaco. A principios de siglo XVI, pudo ser Francisco Hernández de Toledo el que trajese la semilla a España y, el médico sevillano Nicolás Monardes (1493-1588) el que llevase a cabo la primera aclimatación europea de la planta. De España el tabaco pasó a Portugal, y de ahí a Francia en 1561 a través del embajador en la corte lusitana Jean Nicot, al que la planta debe el nombre genérico. En 1585 la llevó a Inglaterra el navegante sir Francis Drake; el explorador inglés sir Walter Raleigh inició en la corte isabelina la costumbre de fumar el tabaco en pipa. El nuevo producto se difundió rápidamente por Europa y Rusia, y en el siglo XVII llegó a China, Japón y la costa occidental de África.

España monipolizó el comercio del tabaco, para lo cual estableció en 1634 el estanco de este productor para Castilla y León,

Régimen que en 1707 se amplió a todos los territorios de la corona, acompañado de la prohibición de cultivar la planta en la península para facilitar el control aduanero. La extensión del estanco a Cuba, donde tenía lugar gran parte de la producción, provocó numerosas revueltas, y en 1735, España cedió la explotación a la Compañía de la Habana

Pronto fue extendiéndose su fama debido al uso terapéutico que de él se hacía de modo que llegó a usarse como remedio casero hasta el siglo XVII, momento en el que empezó a dudarse de tales propiedades. Uno de los que rechazaron el tabaco en esta época fue el rey Jaime I de Inglaterra, quien decía que fumar tabaco era una costumbre aborrecible para el ojo, maligna para la nariz, dañina para el cerebro, peligrosa para los pulmones… La lucha por apartarlo de la medicina fue un éxito, no así, la que intentó proscribir el hábito. Fumar se convirtió muy pronto en una moda y por lo tanto fueron conociéndose diversas formas de uso: la pipa, el rapé, el puro o el cigarrillo a las que se ligaban fuertes connotaciones de carácter social.

Tras la guerra de Crimea (1856) el cigarrillo adquirió un auge definitivo lo que permitió y favoreció su rápida manufactura y posterior comercialización, aunque fue la Primera Guerra Mundial la que otorgó al cigarrillo un protagonismo absoluto en el mundo de los fumadores. La década de los sesenta sirvió ya, en pleno siglo XX, para tomar conciencia del problema que representa el consumo de productos derivados del tabaco por la gran mortalidad anual que producen. Hoy en día los consumidores son hoy millones y por ello OMS lo nombra Epidemia del tabaquismo.

El consumo de tabaco es un factor de riesgo de seis de las ocho causas principales de mortalidad en el mundo.
Fuente: Mathers, C.D., Loncar, D. Projections of global mortality and burden of disease from 2002 to 2030. Plos Medicine, 2006, 3(11): e442. Se obtuvo información adicional de comunicaciones personales con C.D. Mathers.
Fuente de las cifras revisadas sobre VIH/SIDA: Situación de la epidemia de SIDA. Ginebra, Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) y Organización Mundial de la Salud (OMS).

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