Adicción al tabaco

El tabaco se encuentra asociado a la moda, a los deseos de libertad, de independencia y de reivindicación de los derechos de la mujer.

En los años 60 numerosas instituciones científicas advierten que la nicotina presente en el tabaco es una droga con muy alta capacidad de adicción. Desde entonces el tabaquismo se empieza a enfocar como una auténtica drogodependencia y su consideración varía de forma notable.

Se entiende por drogodependencia todo trastorno progresivo, crónico y recurrente del cerebro, caracterizado por un deseo compulsivo de consumir una sustancia adictiva, con pérdida del control sobre dicho consumo.

El consumo de tabaco deja de ser un acto voluntario tras un periodo de consumo

pasando a convertirse en una necesidad para el fumador, anulando la voluntad de este de no fumar. Ello se consigue aumentando el número de cigarrillos consumidos al día, eligiendo una marca con más cantidad de nicotina en cada cigarrillo, o realizando inhalaciones más frecuentes y profundas.

Posteriormente se va generando tolerancia que implica la necesidad de consumir cada vez más nicotina para evitar los síntomas del síndrome de abstinencia.

La mayor parte de la nicotina absorbida en el tracto gastrointestinal es inactivada por la acción de los jugos gástricos y por las enzimas microsomiales hepáticas durante el primer paso a través del hígado.

La nicotina se metaboliza principalmente en el hígado y en menor medida en riñón y pulmón.

La cotinina es el metabolito más importante. Se trata de un compuesto inactivo. Es un excelente marcador biológico para el estudio de pacientes fumadores ya que tiene una vida media de 20 horas (persiste en el organismo 4 días desde que la persona deja de fumar), aparece en la sangre del fumador a los pocos minutos de haber consumido tabaco, sus niveles plasmáticos fluctúan mucho menos que los de la nicotina y es fácilmente cuantificable en sangre, saliva y orina. Se considera indicativo de fumador activo un nivel de cotinina en saliva mayor de 20 mg/ml.

El pH de la orina favorece su eliminación, mientras que el pH alcalino la disminuye. La cotinina en orina empieza a detectarse a las dos horas y a las 72 horas se ha eliminado en más del 90%.

La nicotina y algunos de sus metabolitos pueden pasar a la leche materna y transportarse a través de la placenta.

La cantidad de nicotina absorbida depende del hábito del fumador, tipo de administración, pH del humo, número de caladas y aprovechamiento del cigarro.

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